Posted on: 16 de enero de 2021 Posted by: Redaccion Comments: 0

La mínima quedó por debajo pese a haber sido la que más subió en el año. Mientras tanto, la vicepresidenta cobra casi un millón de pesos por mes mediante dos pensiones honoríficas.


Cuando a mediados de noviembre el Gobierno anunció un aumento del 5% que sumado a la actualización anterior alcanzaba un incremento del 35,5% para las jubilaciones mínimas durante todo 2020, se proyectaba una inflación en torno del 34%, pero este jueves el Indec dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor, que alcanzó el 36,1%, y finalmente todos los haberes jubilatorios perdieron frente a la inflación anual.

De todas maneras, hay una beneficiaria que sí venció al índice de precios y ella es Cristina Kirchner. Un fallo judicial le permite cobrar dos pensiones de privilegio, con intereses retroactivos y sin pagar el impuesto a las ganancias. El monto se acerca al millón de pesos por mes, sin contar su sueldo de vicepresidenta.

Analizando el caso de los perdedores, quienes cobran la mínima -que son cerca del 75% del total- la pérdida de poder adquisitivo fue de 0,6 puntos porcentuales, pero la brecha se agranda a medida que los ingresos van subiendo. De haberse mantenido la fórmula de movilidad que se había implementado durante el Gobierno de Mauricio Macri, le hubieran ganado por más de 4 puntos al costo de vida, por primera vez en cinco años.

La pérdida de poder de compra se duplica en el caso de los jubilados con ingresos de $20.000, apenas por encima de la mínima. Sucede que en el caso de la fórmula que se aprobó en diciembre de 2017, se definió una ecuación compuesta en un 70% por inflación y un 30% por salarios y que los aumentos se aplicaran trimestralmente. La inflación más alta del Gobierno de Mauricio Macri se registró en 2019 y, cuando en 2020 debía comenzarse a ajustar las jubilaciones según ese índice, se suspendió.

Lo mismo sucedió en marzo de 2018 cuando entró en vigencia la fórmula del macrismo. Como se tomaba como base la inflación pasada medida por el Indec, los aumentos no acompañaron la disparada de precios de ese año, y mucho menos la del año siguiente.

Ante las controversias que había generado el anuncio y la posibilidad de que las jubilaciones mínimas perdieran frente a la inflación también en 2020, el Presidente se había comprometido a modificar el último aumento si eso no sucedía. Como respuesta a las críticas, se había mostrado confiado en que el aumento del 35,5% lograría ganarle a la inflación anual, que en ese entonces se estimaba en el 34%. “Nos comprometimos de enero a diciembre ganarle a la inflación y le ganamos”, pero “si no es así tendremos que corregirlo”, había manifestado entonces el mandatario.

En el mismo sentido, había referido que “ningún jubilado dejó de percibir lo que tenía que percibir” y cuestionado a quienes hablaban de ajuste porque “el recorte es hacer que te quedes con menos y eso no pasó con ningún jubilado”.

Los primeros días de enero, el Gobierno oficializó la ley de movilidad jubilatoria, sancionada en Diputados. La actualización de haberes combina en un 50% la recaudación de la Anses y en otro 50% la variación de los salarios, que surge del porcentaje más alto entre el medido por el INDEC y el índice RIPTE que realiza el Ministerio de Trabajo. Increíblemente no tiene en cuenta la inflación, lo que fue cuestionado por la oposición.