A 39 AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS

A casi cuatro décadas del inicio de la guerra, el Gobierno avanza en medidas para identificar a los combatientes argentinos caídos en el archipiélago y enterrados en el cementerio de Darwin. Lenta, la Justica indaga los acusados de torturar soldados. La postura de los familiares, la investigación plasmada en un libro y el carácter regional de la causa.

«Otro paso enorme que seguirá trayendo paz» a 39 años del inicio de la guerra.Esas fueron las palabras de la titular de la Comisión de Familiares de caídos en Malvinas, María Fernanda Araujo, para referirse al acuerdo firmado días atrás entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido en Ginebra, Suiza, para identificar restos de soldados argentinos enterrados en una tumba múltiple en el cementerio de Darwin.

«Es un paso enorme, otro gran logro. Las 115 identificaciones ya logradas trajeron paz a muchas familias y sabemos que ahora con este nuevo acuerdo tenemos la posibilidad de traer un poco más de paz a otras cuatro familias», dijo en diálogo con Télam la hermana del soldado Elbio Eduardo Araujo Penón, soldado clase 62, de la compañía B del Regimiento 7.

Los trabajos forenses, que se iniciarán en agosto, se realizarán sobre la tumba múltiple denominada C1 10, que había sido excluida del ámbito de aplicación del Plan de Proyecto Humanitario llevado a cabo en 2017, ya que no se trataba de una tumba anónima.

Cuando se reformó el cementerio en 2004, la placa colocada en esa tumba consignaba que en esa fosa se encontraban los restos del 1er Alférez de la Gendarmería Nacional Julio Ricardo Sánchez y de los soldados de la Fuerza Aérea (FAA) Héctor Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna.

Sin embargo, en 2018, cuando comenzaron los trabajos de identificación y tras recabar muestras de ADN de los familiares de los tres soldados de la FAA, se comprobó que sus restos se encontraban en realidad en tres tumbas individuales, que permanecían con la nomenclatura «Soldado Argentino solo conocido por Dios».

La firma del acuerdo en Ginebra fue seguida desde Cancillería por el titular del Palacio San Martín, Felipe Solá; el secretario de la cuestión Malvinas, Daniel Filmus: el titular del Equipo Argentino de Antropología Forense, Luis Fondebrider, excombatientes y Araujo, en su carácter de titular de la comisión de familiares.

«La reunión fue extremadamente amorosa y amena, donde pudimos expresar nuestro agradecimiento por habernos escuchado con paciencia todos estos años», dijo Araujo en diálogo con Télam, y destacó que formar parte de esas conversaciones oficiales «aleja los miedos y los fantasmas» que en primer momento tenían los familiares ante los trabajos forenses sobre los restos de sus seres queridos.

Ante las inconsistencias encontradas en Darwin, Araujo aclara que, cuando se hizo la reforma del cementerio, y se reemplazaron las viejas cruces de lapacho blancas por las lápidas de mármol negro de granito, la comisión de familiares confió en la información proporcionada por las fuerzas armadas y de seguridad a las autoridades políticas de Cancillería en ese momento.

«Ahora miramos para adelante y queremos sanar este error que hubo, en el que pecamos por confianza. Lo bueno es que esta equivocación se va a enmendar. No vamos a buscar responsables sino soluciones», dijo Araujo.

La hermana del soldado caído e identificado en Malvinas hace también un reclamo a las autoridades del gobierno de la ciudad de Buenos Aires: «Necesitamos que el Gobierno de la ciudad nos reciba y que la comisión tenga su lugar físico propio para poder funcionar correctamente», señaló.

«Tenemos una muestra itinerante. Queremos hacer un museo, con las cruces originales del cementerio, las lápidas que dicen ‘Soldado argentino solo conocido por Dios’ y elementos donados por los familiares, que tienen un gran valor histórico y están guardados», según explicó.

Por las restricciones que impone la pandemia de coronavirus, este nuevo 2 de abril los familiares no podrán viajar desde las distintas partes del país para conmemorar juntos un nuevo aniversario del inicio de la guerra y el día del excombatiente de Malvinas.

En la previa, el 1 de abril, una reducida comitiva estará en San Andrés de Giles para iniciar los homenajes y el viernes 2 en Pilar, donde hay un cenotafio con una réplica del cementerio de Darwin, donde colocarán una hortensia realizada con venecitas, ideada por la mosaiquista Silvia Kun.

En tanto, como el 2 de abril este año cae el mismo día que la celebración del Viernes Santo para los fieles católicos, la tradicional misa que se realiza en la catedral metropolitana pasa para el domingo 4 de abril a las 17.

En «Soldado desconocido», Alicia Panero relata los pormenores del acuerdo sellado entre la Argentina y el Reino Unido para la identificación de combatientes argentinos enterrados sin nombre en el cementerio militar de Darwin, denominado Plan Proyecto Humanitario Malvinas.

La investigadora, historiadora, periodista y escritorarevela «omisiones y errores, y la reparación» en la búsqueda de identidad de los soldados muertos en las islas, y afirma que su objetivo fue «relatar una historia, con una gran base documental, con la única intención de llegar a la verdad e identidad».

«Las omisiones y falta de respuestas, así como el ocultamiento de soldados bajo otros nombres, fue un descubrimiento perturbador, que no hizo más que generar una lucha contra medios, sistemas y relatos instalados» en torno a Malvinas, apuntó la investigadora y profesora superior en Historia, quien actualmente está radicada en Villa Allende, Córdoba.

Usted escribió «Las mujeres invisibles», el libro que visibilizó que en la Guerra de Malvinas habían participado mujeres en diferentes tareas. ¿Cómo surgió ahora la idea del libro «Soldado desconocido»?

-Alicia Panero: «Soldado desconocido» es un libro que nació desde la búsqueda de identidad de los soldados argentinos sepultados en el cementerio militar de Darwin en 1983 (un año después de la guerra), en las islas Malvinas, luego de muchas gestiones y reclamos, especialmente de los familiares para encontrar alguna forma de paz interior.

-¿Cómo fue el trabajo?

-A.P: El libro es una minuciosa investigación, comenzada a fines del 2016, cuando recién se firmaba el Plan Proyecto Humanitario Malvinas para identificar a los solados de Malvinas que murieron en el conflicto en 1982. La carga documental analizada permitió conocer que había tumbas conjuntas o múltiples (una, la C 1 10) cuyos nombres habían sido adulterados en la remodelación del cementerio en 2004. Las familias de esos caídos perdieron el derecho de acceso a la verdad ya que el acuerdo de identidad solo incluía tumbas nominadas con la leyenda «soldado argentino solo conocido por dios».

-¿Cuántas tumbas se identificaron fehacientemente y cuántas faltan?

-A.P.: Se identificaron 115 soldados y quedan, sumadas las dos conjuntas 12 restos por identificar.

-¿A partir de qué momento comienza su lucha por la ‘verdad’ para identificar fehacientemente a todos los conscriptos caídos en Malvinas?

-A.P.: Después de muchos reclamos, muchos, y presentaciones de notas y una presentación judicial también, El Equipo de Antropología Forense de Argentina (Eaaf) hizo lo suyo para que se tomen las muestras de aquellas familias que nada sabían de sus muertos y se habían quedado esperando que el Plan Proyecto Humanitario Malvinas los alcance.

-¿Se pudo dilucidar qué ocurrió?

-A.P.: No hay explicación para lo que ocurrió. Sus responsables nunca las dieron, pero el camino para alcanzar la verdad fue largo. Hace pocos días el Gobierno argentino firmó el acuerdo, nuevamente con el Reino Unido, que permitirá la identificación de una de las dos tumbas múltiples. Es un gran logro para mí haber plasmado esa tarea en el libro. Un libro que, además, habla de historia, historia de los cementerios de guerra en nuestro país, la identidad del muerto en combate en el mundo y en Argentina. En este trabajo se señala dónde están cada uno de los documentos que lo hicieron posible, para que, en el futuro, quien lo necesite pueda acceder a pruebas y fuentes inéditas y desconocidas en nuestro país. Los historiadores tenemos la misión de acercar la verdad documentada a la gente y reconstruir el pasado con veracidad. Y ese es mi objetivo.