LA MUJER QUE FUE GOLPEADA Y ARROJADA A LAS VÍAS EN RUTA 18 DENUNCIA QUE HAY UNA MAFIA

Una mujer de 44 años que había sido vista por un jovencito cuando volvía desde San Salvador a General Campos, tirada inconsciente sobre las vías férreas en ruta 18, alrededor de las 4 de la madrugada el domingo pasado, que se salvó por milagro de ser arrollada por un convoy de carga que debía pasara unos minutos más tarde, denunció ante nuestro medio que tiene miedo, que está con un paradero desconocido y que en la Capital del Arroz hay una mafia.   

En este sentido, Maricel Evangelina Siromsky, la víctima que por poco no fue arrollada por una formación ferroviaria, expresó ante cronistas de este medio que: “estoy internada muy dolorida, quisieron tapar todo, pero no voy a callarme más, ni la justicia ni nadie me va a hacer callar”, y aseguró que “yo entregue muchísimas pruebas de esta mafia y pregúntele a la fiscal Mondragón que ella sabe», y se preguntó por qué «la fiscal tiene custodia en la puerta de su casa, y por qué para mí no hubo custodia”.

En ese mismo tono, la mujer agregó que: “la fiscal del caso está en total conocimiento de lo mío. Yo estuve con ella y me echó sin darme respuestas y desesperada la llame dos veces para salvarle la vida pero hoy está con custodia de la provincia y yo toda golpeada y reventada, porque ustedes vieron cómo me dejaron”, dijo y recordó que “cuando salí del hospital Masvernat, descalza, toda embarrada y sin atención médica, llegué a San Salvador y ahí me negaron hasta que hablara con mi familia, me duele el alma -dijo con lágrimas en los ojos- soy una mujer que solo busco salir de mil formas de ese infierno pero nadie me escuchó, siento mucha impotencia y bronca”, contó.

Más adelante reconoció que: “lo que me hicieron no tiene perdón, no me van a callar. Mil gracias a todos los que se ocupan de este tema y de lo que me está pasando, solo quiero ser libre y que nadie más caiga en esta mafia, en la que hay mucha gente metida”, e insinuó que hasta uniformados podrían estar involucrados.

Un cronista de nuestro medio le deslizó un comentario a Simomsky: “pero es muy grave todo lo que está pasando entonces”, a lo que la mujer respondió: “más de lo que usted se imagina. Yo cuando me den el alta y esté mejor hablaré porque tengo pruebas que, si bien están en la justicia, quiero mostrar la verdad. No tenemos derecho a opinar ni defender, que Dios nos bendiga”, espetó finalmente.