CONMOVEDOR TESTIMONIO DE LINYERAS: “MI VIDA ES UN DESORDEN Y VIVO EN LA CALLE”, RECONOCIÓ UNO DE ELLOS

El viernes, cronistas de nuestro medio se acercaron a calle Gobernador Cresto y Avenida San Lorenzo Oeste, donde está ubicado el Mural de la Historia de Concordia, lugar de concentración de un grupo de hombres que algunos los llaman “Linyeras” (palabra del Lunfardo que hace referencia a personas nómades, que viven en situación de calle), personas se ganan la vida rebuscándoselas limpiando parabrisas de vehículos, a veces venden diario El Sol, también piden monedas a manera de colaboración a los automovilistas y transeúntes. Son seres humanos que carecen de una vivienda propia, de algún ingreso salarial y su forma de vida no les permite una higiene personal como ellos desearían. 

Claudio, Martin, Mario y Miguel, son Linyeras que se encuentran en la esquina mencionada, a metros del Consódromo Municipal (Ex Estación Norte del Ferrocarril). Ellos comentaron cómo es su día a día en la calle y durmiendo a la intemperie. “Mi vida es un desorden, yo vivo en la calle, no tengo ningún recurso y nadie me da nada”. Así comentó Miguel, líder del grupo, quien, señalando el mural de la Historia de Concordia, agregó que: “duermo acá o allá en el viento, o si no, en la calle pegado al kiosco”. Cronistas de este medio, en su afán de ayudarlos le entregaron unos diarios para que vendan y poder recaudar unos pesos para almorzar algo.  

Del mismo modo, Mario integrante del inseparable grupo, explicó cómo durmieron los días pasados donde hubo bajas temperaturas. “Tenemos frazadas y dormimos todos abrazados, en los días de lluvia es complicado encontrar un techo donde cubrirnos”, lamentó, mientras su compañero de calles, Martín, agradeció a una asociación sin fines de lucro, quien les brinda comida de vez en cuando, “agradecemos a la chica de “Lazo Solidario”, quien nos acerca dos o tres veces por semana comida, estamos muy agradecidos”, dijo. 

Por último, hicieron una reflexión y pedido a la sociedad: “yo desde chico estoy en la calle, perdí familia mujer, hijos, por el alcohol. Tengo 34 años y desde los 11 recorro las calles en busca de algo para comer. Solo le queremos pedir a la sociedad, una colaboración, algunas chapas o lijas, tablas, lo que sea, para armar una casa para mí y mis amigos. Somos personas y nos ganamos el pan limpiando vidrios de los autos, necesitamos una ayuda por favor”, concluyó Miguel.