Las tres etapas, las siete edades, los nueve ciclos

Cada ser humano tiene su estrella dentro del Cosmos”. Rudolf Steiner

Hay muchas formas de contar la vida. Me gusta y satisface mucho la manera en que los antropósofos lo hacen: mediante los septenios, una especie de biografía humana particular, una manera de proyectar un acontecimiento cósmico en algo terreno. Es una forma adecuada para entender nuestro progreso humano, pero también nuestra injerencia espiritual, aquello que nos eleva y nos empuja por encima de nuestra condición humana. Podríamos resumir esta biografía de la siguiente manera:

1. Los tres septenios del cuerpo.
2. Los tres septenios del alma.
3. Los tres septenios del espíritu.

Los tres primeros septenios, los del cuerpo, serían los siguientes:

a. Primer Septenio, de 0 a 7 años. Se le conoce como el septenio del cuerpo físico, su desarrollo y consolidación. Está relacionado con el propio nacimiento, el desarrollo de la postura erecta, el hablar, etc…

b. Segundo Septenio, de 7 a 14 años. Está relacionado con el desarrollo del aspecto etérico y la maduración anímica. Se crea una metamorfosis de las fuerzas del crecimiento y el niño empieza a expandirse.

c. Tercer Septenio, de 14 a 21 años. Es el tiempo de la maduración del cuerpo astral, de las emociones y los deseos, de todo aquello que tiene que ver con la interacción social y la conducta, así como el amplio descubrimiento del sexo y su definición.

Los tres septenios del Alma serían los siguientes:

d. Cuarto Septenio, de 21 a 28 años. Es el septenio del autodominio, del alma sensible que empieza a manifestarse con timidez y requiere cierto domino sobre sus impulsos más primarios.

e. Quinto Septenio, de 28 a 35 años. Es el septenio de la autoafirmación, el nacimiento del alma racional que lo invade todo y lo cuestiona todo. Es la reafirmación del yo individual frente a lo colectivo y de la búsqueda de la propia luz interior.

f. Sexto Septenio, de 35 a 42 años. Es el septenio de la autoconfianza, del alma consciente que empieza a desplazar a la personalidad inconsciente.

Los tres septenios del Espíritu serían los siguientes:

g. Séptimo Septenio, de 42 a 49 años. Se le conoce como el septenio del Principiante. Es el tiempo de la acción, empezando a recorrer el largo camino del despertar espiritual. Es el tiempo de enfrentarse con tres de los más grandes impostores: el orgullo, la ofensa y la ambición.

h. Octavo Septenio, de 49 a 56 años. Es el septenio del Maestro, de la fuerza anímica del pensar, de la cual nace el maestro interior que todos llevamos dentro y toda la fuerza y la sabiduría que la madurez nos ha otorgado.

i. Noveno Septenio, de 56 a 63 años. Se le llama el septenio del Sabio, aquel que piensa, siente y actúa dentro del camino de la sabiduría que otorga la vida.

Más allá de este septenio se encuentra el retorno consciente, el desprendimiento, la generosidad absoluta hacia los demás, el vasto campo de la experiencia espiritual sin distorsiones, sin reclamos, sin engaños. Un sabio se desprende de todo antes de morir. Un sabio comparte todo aquello que sabe con el resto.