Posted on: 22 marzo, 2015 Posted by: Redacción Comments: 0

Sumado al maltrato, embarazo y sobrepeso, el consumo de alcohol, práctica que se inicia antes de los 13 años, según un relevamiento, es uno de los principales problemas de adolescentes argentinos.
10

El consumo de alcohol se duplicó en los últimos diez años entre los adolescentes argentinos y si bien el de los hombres es un consumo mayor, entre las mujeres se triplicó, según los datos difundidos por Casa FUSA, centro de atención integral de la salud para adolescentes y jóvenes
En la Argentina esta práctica se inicia antes de los 13 años y la bebida que más se consume es la cerveza, en un 70%, según el estudio.

El trabajo sostiene que dos de cada tres jóvenes tienen conocimiento de situaciones de humillación, hostigamiento, ridiculización o discriminación de alumnos en clase, mientras que se detectan unos 313 nacimientos de madres adolescentes por día.

Lilia García, directora del Centro Huellas (Centro de Referencia en Diagnóstico, Tratamiento, Capacitación y Prevención Comunitaria de las Adicciones, dependiente del Ministerio de Salud de Entre Ríos) sobre esta problemática. La licenciada en Trabajo Social y Magister en Salud Mental fue categórica: “Cada vez hay más población que consume y de menor edad”, aseguró. “Es un problema que se pone en tela de juicio como un consumo individual, cuando en realidad es un problema social. En Paraná ya tenemos barrios y familias completas que consumen y se dedican a la comercialización y eso también hay que abordarlo”, consideró.

Siguiendo la línea de grandes investigadores, la profesional coincidió en definir al alcohol como un adormecedor de conciencia, “porque uno deja de pensar, de comunicarse y de relacionarse”.
En el Centro Huella asisten a personas con problemáticas de adicciones y salud mental a partir de los 18, pero también realizan trabajos clínicos territoriales en distintos barrios y centros de salud, abordando la problemática de los adolescentes y su familia.

“Observamos desde hace muchos años que el consumo más problemático es el de alcohol; si bien en estos años han aparecido otras sustancias, como el paco y las alitas de mosca, en Paraná sigue siendo el alcohol la primera sustancia que consumen”, garantizó.
Al respecto, la profesional hizo hincapié en que para hablar de consumo es fundamental poder contextualizarlo, porque hay diferencias entre los barrios más periféricos y el consumo que se produce en clases medias y altas, donde es más encubierto.

CONTEXTO SOCIAL. Culturalmente, el consumo excesivo de alcohol continúa teniendo un dejo de contemplación por parte de un grupo social que condena a las drogas ilegales y tolera a las legales. Así el consumo de alcohol se naturaliza y arraiga, volviéndose un motivo de encuentro, con publicidades que transmiten mensajes que favorecen estos conceptos. “En un cumpleaños de 15 si no hay una barra con bebidas alcohólicas, los invitados no asisten”, ejemplificó García.

“Tenemos pautas que son modificables a partir de los límites que tenemos que ejercer los adultos, pero son problemáticas que van emergiendo en base a que hay varias cuestiones de contexto que no podemos dejar de lado”.

“En términos macro tenemos un mercado que ofrece el alcohol como una mercancía para ser consumidores nosotros mismos; por el otro lado se ha perdido el límite, la medida, se bebe de la botella, los boliches ofrecen vasos enormes con los que se pierde la medida y el control”.

En este sentido, la profesional recordó que Sedronar hace tiempo que no habla de adicción ni adictos, sino de consumo problemático y a partir de ahí se va definiendo en qué estado de situación está la persona.

“Con el alcohol no hay discriminación de tipo social, lo que hay es un acceso a un tipo de sustancia más o menos pura, eso es lo que cambia de acuerdo al poder adquisitivo que tengan. Es complicado que hoy por hoy en el mercado de la venta de alcohol y otras sustancias haya chicos que compran y no tienen con qué pagar y pagan con sus propios cuerpos y muchas veces con propia vida”, alertó.

SIN PERSPECTIVAS. En la Argentina, hay más de 7 millones de adolescentes, lo que representa más del 17% de la población.

Estos jóvenes tienen una percepción sana de sí mismos y, en este sentido, su salud no se encuentra entre sus principales preocupaciones, lo cual en ciertos casos agrava el problema.
El suicidio es la segunda causa de defunción en el grupo de 10 a 19 años, en sintonía con lo que ocurre en el resto del mundo.

Y también se trata de una problemática que creció en forma considerable en los grupos más jóvenes (15 a 24 y 25 a 34 años) en los últimos 20 años: más del 100% desde la década del 90 a la actualidad.
Lilia García asegura que hay varias cuestiones que llevan al consumo: “Hay una aspecto cultural que hace que el joven y adolescente de hoy, que es un emergente de una sociedad de consumo e individualista, tenga estos mensajes de los que los adultos tenemos que hacernos cargo”.

En consecuencia, hay generaciones que son emergentes de una trama que no favorece la búsqueda de lazos de solidaridad, de formar una identidad desde parámetros saludables que tengan que ver con sus proyectos.

“No se habla de proyectos y sueños, hoy el adolescente busca la sensación de ser ilimitado, nunca quiere estar donde está y estamos viviendo una sobrevida sin poder plantearnos un proyecto de vida posible que tenga que ver con el noviazgo, las relaciones, poder terminar el colegio, pensarse en un ámbito laboral, cuestiones que son indispensables para poder reconstruir un proyecto de vida, que es lo que hoy al adolescente lo tiene en jaque”, enfatizó.

Sexualidad

El informe consigna que lo referido a la sexualidad, requiere una consideración y análisis especial.
“Los embarazos adolescentes son una compleja problemática que tiene profunda raíces en la pobreza, la desigualdad entre géneros, la violencia y la falta de educación y en la cual se está trabajando fuertemente en nuestro país”, sostiene el trabajo.
Advierte que dichos factores combinados, hacen que hoy casi el 70% de las provincias (16 de las 23) superen la tasa media de fecundidad adolescente tardía (15-19 años) del país (65,6 x 1000), y que la tasa de fecundidad adolescente temprana (10-14 años) sea de 1,8 x 1000 nacidos vivos. Esto se traduciría en 313 nacimientos de madres adolescentes por día.

Graves consecuencias

Según la V encuesta nacional a estudiantes de enseñanza media sobre consumo de sustancias psicoactivas y factores de riesgo y protección asociados del Observatorio Argentino de Drogas- Sedronar, el alcohol es la primera sustancia psicoactiva y tiene graves consecuencias en la vida de los adolescentes, ya que interviene en los episodios de violencia, lesiones y muerte por causas externas.

Deja un comentario