Un millón y medio de municiones fueron desde Entre Ríos a Ecuador

Veintitrés años definitivamente debieron ser suficientes para que la justicia argentina pudiera determinar si el ex presidente Carlos Menem es culpable o inocente del contrabando ilegal de armas a Ecuador y Croacia.

Se cumplió “el plazo razonable”

Que ahora la justicia haya decretado la absolución de Menem (y de otras diez personas) por considerar que se había vencido el “plazo razonable” que tiene el Estado para definir la suerte de un imputado es también la admisión explícita y vergonzante de su propio fracaso.

Entre 1991 y 1995, el Gobierno argentino le vendió armas a dos países en guerra que estaban impedidos de adquirirlas por vías legales. Las maniobras se disfrazaron como operaciones con terceros países y fue una investigación periodística la que hizo público el escándalo que motivó el inicio de actuaciones judiciales.

El derrotero de la causa exhibe que Menem fue absuelto por un tribunal oral en 2008; ese fallo fue revocado por un tribunal de casación en 2013 y el ex presidente recibió una condena de siete años de prisión. Esa condena fue confirmada en 2017 por otro tribunal de casación.

Pero la Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró que no se había cumplido con el “doble conforme” exigido por la Convención Americana de Derechos Humanos respecto del derecho que le corresponde a un análisis integral de toda sentencia condenatoria por un tribunal superior y dispuso una nueva revisión por la Cámara Federal de Casación Penal, que ahora decretó la absolución de Menem y su entorno.

¿Libre de culpa y cargo?

¿Quiere decir esto que no hubo contrabando de armas? La justicia no niega el contrabando ilegal de armas ni exime de responsabilidad a Menem. Pero decretó su absolución porque no se cumplió con el principio del plazo razonable para arribar a una sentencia firme.

No niega la justicia que durante su primer mandato, Menem firmó tres decretos presidenciales secretos para venderle 6.500 kilos de armamento a Panamá (un país que no tiene Ejército) y Venezuela que, en realidad, tuvieron como destino final Croacia y Ecuador.

El caso de las municiones de Crespo

No niega tampoco que un millón y medio de las municiones que terminaron en Ecuador, en medio de la guerra que estaba librando con su vecino Perú y que tenía a la Argentina como garante de paz, salieron de Compañía de Municiones 121 de Crespo, una guarnición emplazada en territorio entrerriano en 1948 como lugar de almacenamiento de pólvora y municiones y que actualmente funciona como Destacamento de Vigilancia del Ejército Argentino.

La operación se concretó en enero de 1995 y de la guarnición entrerriana salieron, en medio de un total hermetismo, varios camiones con 13 mil municiones de 40 milímetros, otras 500 mil de 12,7 milímetros, en ambos casos destinadas a ametralladoras antiaéreas; y también un millón de proyectiles calibre 7,62 milímetros.

En ese momento a cargo del cuartel de Crespo estaba el mayor de Ejército e ingeniero químico Alberto Rubén Godoy, que sin embargo no tuvo reproche penal.

La justicia determinó fuera de toda duda que “en septiembre de 1991, junio, agosto y noviembre de 1993, entre febrero y marzo de 1994 y entre noviembre de 1994 y febrero de 1995 la Dirección General de Fabricaciones Militares retiró material bélico” de distintas unidades militares, entre ellas, la Compañía de Munición 121 de Crespo.

El cargamento fue trasladado a la Fábrica Militar de Fray Luis Beltrán, una localidad cercana a Rosario, y luego enviado al puerto de Buenos Aires por la Transportadora Bisio. Si bien la guarnición santafesina realizó otras operaciones similares, el de febrero de 1995 habría sido el único cargamento que salió del cuartel entrerriano y por el total de la operación se habrían pagado unos 8 millones de dólares.

Se logró probar que las municiones y el armamento “en su mayoría, se cargó en contenedores que fueron cerrados y precintados en los lugares de carga y posteriormente trasladados al puerto de Buenos Aires en camiones pertenecientes a empresas privadas de transportes, contratados por la Dirección General de Fabricaciones Militares y custodiados por vehículos de la misma”.

El material bélico de la guarnición de Crespo habría sido retirado en contenedores y trasladado al puerto de Buenos Aires, desde donde zarpó el 3 de febrero de 1995 en el buque Rijeka Express con un embarque clandestino; mientras que otros empaques partieron desde el aeropuerto de Ezeiza en vuelos realizados los días 17, 18 y 22 de febrero por una aeronave perteneciente a la firma Fine Air Inc.

A los 88 años y atornillado a una banca de senador que le garantiza inmunidad, el ex presidente Menem se quitó de encima una de las tantas causas judiciales que enfrenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.